martes, 8 de abril de 2014

A veces, cuando menos te lo esperas, las cosas buenas suceden.

Y es entonces cuando aparecisteis tú. Con todas tus manías, todos tus defectos, todas tus virtudes y todo el remolino que se forma en cada paso que das. ¿Y qué voy ha decir de ti?
Pues que ordenaste todo este desastre el día que entraste en mi vida. Y lo mejor de todo es que entraste cuando todo se estaba hundiendo, cuando todo se estaba yendo a la mierda, cuando más lo necesitaba.  Y no creo que sea una casualidad de la vida que nuestros caminos se hayan juntado, porque no creo en las casualidades, creo en el destino, por eso pienso que el destino ha escrito esta historia, nuestra historia.

(Fanny Lyckman)